Tipos y sistemas de calefacción

La calefacción en Barcelona, Madrid o cualquier otra ciudad es necesaria para nuestro cuerpo. Ante la inminente llegada del frío, lograr calefacción es una preocupación esencial en el hogar. A la hora de optar por un sistema de calefacción debemos considerar diversos factores (el tipo de combustible, las condiciones climáticas, la distribución, la cantidad de integrantes de la vivienda, el coste…) para determinar cual es el que mejor se adapta a nuestras necesidades.

A día de hoy existe una gran variedad de sistemas de calefacción (estufas, calefactores, radiadores…) con sus ventajas y sus inconvenientes dependiendo del uso y las carencias que queremos apaciguar. El mercado nos ofrece variantes diversas.

El tamaño y el nivel de renovación del aire del espacio son componentes destacables a la hora de elegir un sistema de calefacción. Del surtido de factores surgen recomendaciones para los diversos espacios del hogar.

En primer lugar, la estufa de parafina es una de las más antiguas, más sencillas y con mayor rendimiento. Son perfectos para aquellos lugares que disponen de gran ventilación (comedores, pasillos, sala de estar…).  Se caracteriza por ser bastante económicas. En cambio, los principales inconvenientes son: rellenar la parafina cada dos por tres, puede contaminar y cada trimestre (más o menos) debe cambiarse la mecha de la estufa. No es aconsejable para espacios cerrados.

La estufa de gas es bastante eficiente, el calor que desprende es proporcionalmente fuerte y no contamina. Sin embargo, son bastante caras (en comparación con otros sistemas) y su uso está contraindicado cuando la persona está durmiendo.

El sistema de calefacción mediante la electricidad es bastante práctico y de sencillo traslado.  Hay diversos modelos, se pueden usar en espacios pequeños, se puede regular el calor que desprende, no necesita ningún tipo de mantenimiento y no contamina. En cambio, no alcanza el calor que segregan las estufas; no están indicadas para lugares húmedos (por ejemplo baños) y no deben cubrirse ni mojarse.

Las chimeneas proporcionan un alto rendimiento térmico, pues el calor que irradia es impresionante. Son estéticamente agradables. Pero requieren un espacio bastante amplio para su uso; su instalación es bastante cara (así como la leña y los procedimientos de limpieza); puede llegar a contaminar y requiere una renovación de aire constante.

Por último, la energía solar térmica se caracteriza por su elevado rendimiento, su escaso sostenimiento y por no depender energéticamente de terceros (y, por ello, supone un proceso ecológico a favor del medio ambiente). Sin embargo, su rentabilidad e inversión económica es bastante elevada así como su tamaño.

Por tanto, hay diversos sistemas de calefacción y, por ello, es recomendable estudiar y analizar el tipo de hogar, la eficacia del sistema que vayamos a adquirir, el coste, las necesidades y las ventajas y desventajas de cada uno de ellos. Conocer y comparar es fundamental para elegir con un buen criterio el sistema de calefacción que más se adapte a ti y a tus necesidades. Si te surge cualquier tipo de duda consulta con a especialista para que te asesore.

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